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220317 Leah Series

Definiendo los productos: el punto de partida para para mejorarlos

por Leah Tharin

También puedes leer este artículo en Alemán, Inglés, Francés y Italiano.

¿Es un producto tan solo un objeto con utilidad o la solución a un problema? ¿Cómo puede influir esta cuestión en la creación de mejores productos?

Esta sección, denominada “productos y los directores de producto”, de Leah Tharin, quien es directora de producto en Smallpdf, pretende profundizar en el diálogo entre el producto y el director de producto, así como en el delicado equilibrio que debe alcanzarse para lograr no sólo un buen resultado, sino un éxito duradero.

Pero primero, vamos a explorar la mejor manera de definir un producto y cómo esto influye en nuestra visión sobre cómo mejorarlo.

¿Cómo se define un producto?

 

La visión predominante sobre los productos es que un tal producto (bien sea tecnológico u online) está compuesto por un conjunto de funciones relacionadas entre sí en torno a algún tipo de interfaz, el cual los diseñadores de productos hacen accesible e incluso atractivo.

Aunque es bastante sencillo considerar un producto de este modo, me resulta útil realizar una analogía con los coches para comprender la definición de lo que es un producto. En este sentido, se puede describir un producto de dos maneras diferentes:

En base a las funciones del producto

Como su nombre indica, la perspectiva de las funciones significa que definimos un producto en base a las funciones o cualidades que posee. En este ámbito, un coche no es mucho más que un vehículo de transporte con puertas y que suele tener cuatro ruedas, con las que se puede circular por distintos tipos de carreteras. Un coche puede ser propulsado con gas, electricidad o incluso hidrógeno, y suele utilizarse para trasladar mercancías o personas de un punto a otro. También puede tener algunas funciones de confort como radio, calefacción y GPS, entre otras.

En función de las soluciones que aporta

Cuando definimos un coche como producto desde el punto de vista de las soluciones que éste aporta o de los problemas que resuelve, obtenemos una perspectiva muy diferente de lo que es un producto. Un coche, en este sentido, es un medio de libertad personal y autonomía de movimiento, y ayuda a trasladar a las personas y los bienes a donde necesitan estar de la forma más rápida y cómoda posible.

El enfoque de las funciones constituye una perspectiva universalmente más inclusiva y probablemente más cercana a la realidad objetiva cuando se trata de describir un objeto o un producto. Ahora bien, aunque he tratado explicar la perspectiva desde el punto de vista de las soluciones de manera más restrictiva, generalmente ésta perspectiva no cubre todos los usos potenciales de un coche. Puede, por ejemplo, que te guste coleccionar coches o que tengas otras razones que tengan poco o nada que ver con el coche como medio de transporte, como el estatus social o la participación en deportes de motor.

Los seres humanos tienden por naturaleza a adoptar la perspectiva basada en las funciones cuando describen los objetos a otras personas, en lugar de describir los problemas que éstas resuelven. Aunque esta tendencia natural hace que sea más fácil recurrir a la perspectiva de las funciones, ésta es mucho menos útil para mejorar un producto.

Cuando se analiza desde la perspectiva de cuál es el problema que resuelve el producto, el problema se convierte en el verdadero centro de atención, lo cual es fundamental para cualquier mejora significativa.

En la próxima parte de esta sección, Leah sopesará los pros y los contras de encontrar mejores soluciones para los productos frente a la mejora gradual de los productos existentes. ¡Seguid atentos!

Artículo traducido y adaptado por Alejandro

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Leah Tharin
Directora de producto @Smallpdf